Europa y América Latina unidas

Un marco jurídico común para Europa y América Latina

Europa y América Latina hacen camino al andar

El Comisario de Desarrollo de la Comisión Europea, Andris Piebalgs, ha señalado con razón que el crecimiento económico actual de América Latina no ha ido acompañado de una reducción equivalente de la desigualdad, la pobreza, y los conflictos sociales.

Andris Piebalgs, si bien reconoce importantes logros alcanzados hasta la fecha, en particular en áreas relacionadas con la cohesión social, la paz y la estabilidad, y la seguridad alimentaria (específicamente, la reducción de la malnutrición infantil, y el acceso a las mayorías de agua potable y servicios de saneamiento), menciona grandes desafíos pendientes. Entre ellos están el desempleo; la desigualdad socioeconómica; la economía informal; la sobreexplotación de los recursos naturales; la necesidad del fortalecimiento de las instituciones nacionales para lograr un reconocimiento y respeto necesario de los derechos humanos; la mejora de la transparencia de las cuentas públicas y el fortalecimiento de los sistemas de recaudación de ingresos de los Estados.

Yo agregaría la falta de competitividad de sus empresas, el limitado desarrollo tecnológico del sector industrial y, especialmente, la necesidad de mejorar la educación superior. Sobre este último aspecto, América Latina tiene un claro desafío: conseguir una educación superior dinámica y de calidad. Es decir, una educación que aspire a la innovación promoviendo la investigación, que facilite la movilidad internacional de sus alumnos y profesores  donde las instituciones educativas pueden atraer estudiantes y profesores de otros continentes.  Está claro que una buena educación garantiza una mejor comprensión de la realidad y, a su vez, posibilita el cambio y la construcción de un mundo mejor.

Europa, a diferencia de América Latina, ha consolidado las últimas décadas un espacio europeo de educación superior caracterizado por una permanente cooperación entre sus gobiernos, instituciones de educación superior, alumnos, profesores, y empresas (el programa Erasmus). Su sector empresarial (donde destacan la siderometalurgia, las industrias química, automotriz, aeronáutica y de construcción naval, y las tecnologías avanzadas) está bien estructurado y jerarquizado; coexisten grandes compañías, multinacionales, firmas de tamaño medio, y empresas de carácter familiar. Actualmente viene apoyando el fortalecimiento y la expansión internacional de sus pymes (Portal Europeo para Pymes).

Europa padece también problemas propios y presenta desafíos comunes a Latinoamérica.  Así, tiene que hacer frente al envejecimiento de su población, situación que podrá ser gestionada adecuadamente si  aprovecha al máximo el talento y la capacidad de todos sus ciudadanos.  Además se enfrenta a las consecuencias de una crisis financiera y económica global que ha originado el día de hoy altas tasas de desempleo en países como España y Grecia. Por otro lado, la dependencia energética (especialmente, el petróleo) es el principal talón de Aquiles de la potente industria de la Unión Europea.

El crecimiento económico debe traducirse en un alza de los estándares de vida de la población. Por ello, la coyuntura es propicia para que América Latina termine con la pobreza extrema y la desigualdad social, se desarrolle tecnológicamente e innove, consolide una cultura emprendedora, y mejore la calidad de su educación.  Al mismo tiempo, es una buena oportunidad para que las pymes europeas puedan instalarse en Latinoamérica y sigan expandiéndose, y para que Europa potencie sus programas de educación superior, especialmente los basados en la ciencia aplicada, la investigación y el desarrollo de vanguardia.

 

El espacio europeo-latinoamericano del conocimiento

En América Latina urge la necesidad de eliminar todas las barreras al estudio y crear las condiciones apropiadas para que los alumnos puedan beneficiarse de las oportunidades educativas en todos los niveles, en un entorno donde se premie el esfuerzo y la creatividad, y se enseñe a negociar y comunicar abiertamente.

La construcción de un espacio europeo-latinoamericano del conocimiento podría ayudar a mejorar la calidad de los programas educativos en ambos continentes y la excelencia en la investigación, reforzar la internacionalización académica y cultural, fomentar el respeto a la diversidad y la capacidad para tratar con otras culturas, y alentar el pluralismo lingüístico. Hablo de crear un espacio común de colegios, institutos y universidades a través de la implantación de programas de movilidad internacional (intercambio estudiantil y de profesores), reconocimiento de estudios, control de calidad, y redes de ciencia y tecnología.

Ha habido algunos avances al respecto. En octubre de 2005, en Salamanca, en el marco de las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, se acordó la consolidación de un Espacio Iberoamericano del Conocimiento “orientado a la necesaria transformación de la educación superior, y articulado en torno a la investigación, el desarrollo y la innovación, condición necesaria para incrementar la productividad brindando mejor calidad y accesibilidad a los bienes y servicios para nuestros pueblos así como la competitividad internacional en nuestra región”.  Gracias al impulso de esta iniciativa se trató  “de reconocer, sistematizar y dar apoyo a una realidad que las propias instituciones de educación superior venían forjando mediante una intensa y cada vez más estrecha colaboración, fruto de grandes esfuerzos institucionales y fundadas en una historia, una cultura y unas lenguas que compartimos”. Creo que esta loable iniciativa que gestionan la Secretaría General Iberoamericana, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura y el Consejo Universitario Iberoamericano tenemos todos que ayudar a consolidarla.

 Conocimiento Europa Latinoamérica

Marco jurídico favorable al emprendimiento y a la innovación

¿Cómo podría el Derecho contribuir a la construcción de una mejor Europa y América Latina? Creo que Latinoamérica y Europa podrían ayudarse mutuamente si establecieran un marco jurídico común que promoviera la competitividad e internacionalización de sus empresas en ambos continentes, especialmente las pymes, apoyaran actividades conjuntas de innovación e investigación, facilitaran el acceso a la financiación y ofrecieran servicios de apoyo empresarial en sus regiones.

Ese marco jurídico estaría conformado por el conjunto de instrumentos de carácter legal que de manera coherente sustenten la actuación de los ciudadanos, empresas y gobiernos en materia de emprendimiento y promoción de la innovación. Hablo esencialmente de las normas jurídicas que afectan y regulan el régimen de los convenios para evitar la doble imposición fiscal, la transferencia internacional de trabajadores y procesos de expatriación, la protección de patentes y marcas, la constitución de sociedades mercantiles, sucursales y filiales, las franquicias, la creación de joint-ventures, las fusiones y compra de empresas, las ofertas públicas de adquisición transfronterizas y en general todo sobre inversión extranjera de las empresas europeas en América Latina, y de las empresas latinoamericanas en Europa.

A través de la docencia, las contribuciones en revistas especializadas, la publicación de artículos en blogs, la formulación de propuestas de proyectos de ley, el asesoramiento especializado, el ejercicio de la función jurisdiccional y, en general cuando interpretamos y aplicamos el Derecho, los juristas podemos contribuir notablemente con este cometido.  Gracias a nuestros conocimientos jurídicos y nuestro leal y saber entender, podemos ayudar a construir ese entorno jurídico favorable al emprendimiento y la innovación, y un marco legal propicio para construir un espacio europeo-latinoamericano del conocimiento, teniendo presente siempre el respeto de los derechos y libertades esenciales del ser humano (lo que incluye la igualdad entre géneros), el cuidado de los recursos naturales, y la transparencia de las cuentas públicas.

Los profesionales del Derecho no debemos olvidar que todos los ciudadanos, y especialmente ciertos colectivos sensibles a los cambios normativos, como son los consumidores, emprendedores, empresarios, trabajadores, desempleados, jubilados, y particulares en general, gozan de un derecho elemental: el poder comprender la ley por sí mismos. Esto nos hace responsables solidarios en la tarea de poner el Derecho a su alcance haciendo entendible y comprensible el lenguaje jurídico.

Parafraseando al poeta Antonio Machado: Europa y América Latina hacen cada día su propio camino al andar sin la certeza de saber que algún momento futuro, al dirigir la vista atrás, podrán volver a ver la misma senda que hoy pueden transitar conjuntamente. Carpe diem.

Gracias por leerme y dejar un comentario.

Ricardo.

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Abogado colegiado en España y Perú. Especialista en Derecho digital y Derecho de sociedades. Emprendedor legal-tecnológico del programa SpinUp de creación de empresas de la Universidad de Zaragoza. Impulsor de EULAT: el portal de los juristas y emprendedores hispanohablantes.

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